Según lo previsto el pasado jueves, 21 de mayo a las 19 horas en la Biblioteca de Navarra de Pamplona tuvo lugar el recital La poesía en el arte con el acompañamiento musical de Pedro Planillo a la guitarra.
Bajo el epígrafe Arte y diversidad cultural 2026, se ha editado un catálogo reuniendo muestras de pintores, escultores, fotógrafos y poemas referentes a estos trabajos presentados y que actualmente obran expuestos en la mencionada biblioteca, desde el 8 al 30 de mayo
Además de las personas incluidas en el catálogo, el recital estaba abierto a poetas que mantienen una vinculación con alguna de estas disciplinas artísticas.
A P. Díaz
I
No supimos tu muerte
ni todas las muertes que descansan contigo.
Pero fractal, como un asombro,
se te ahondaba la vida.
Mirábamos un mismo cuadro de sienas amarillos.
No era invierno y los árboles
no parecían
paraguas rotos que lloraran.
Yo -asociando quimeras y raíces-
iba alzando preguntas a los días.
(Aullaba un mastín blanco a lo lejos
e ignoraba que el loro de Flaubert supiera algo de Keats)
Es cuerdo lo que escribo,
pero
tal vez no sea ésta la manera de abrir
una sonrisa
y celebrar el latido de tu voz,
así como llamándome
desde la fuerza primigenia de tu nombre
y así como
granando versos. Versos altos.
Tú: pintor y poeta navegando la luz.
II
Ven.
Acércate a esta página
Sobre los claros de tu memoria no he de
sembrar
un desierto de palabras
Eras. Sigues siendo en el recuerdo eterna singladura,
blancas velas al viento.
Porque colmas de sendas las paredes del
estudio
y
sugiere más que dice la libertad
de tus trazos,
junto a la lumbre de tu voz,
déjame que hoy descubra tu norte,
ya definitivamente anclado en el azul.
(Tal vez como el silencio que invocan
las estrellas
dormidas en mi cauce)
Tal vez.
III
Y si no importara el tiempo,
si nada urgiera, si tan sólo esta luz,
hoy quisiera ascender por la escarpada
simetría
-en su vertiente más próxima al Cromos-
y averiguar sin prisas en qué límite
asoma la viveza de la línea de la sangre,
la tensión del arco roto,
la tragedia de los pájaros ahogados
en las manos de niños que sonríen...
Y detenerme un instante
junto al gozo del árbol con sus ramas
sin olvidar los surcos de las frentes pensativas.
Tras la impronta de las vivas pinceladas,
palpita la inquietud. Arrecia el aire
en ventisca de sueños y estaciones...
Trae memoria de nieve y fatiga
de pasos
en lenta travesía hacia el día que llega.
...Pero
lejos
la negra sombra
de
quienes rompen la noche
y llenan de estruendo la madrugada.
M. S. Latasa Miranda
De Hasta
el último horizonte
Sahats, Pamplona 2008
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Sábado, 23 de mayo en Puente la Reina


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