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martes, 21 de abril de 2026
Recital poético musical del 20 de abril + recordatorio al comentario de "El tiempo de los lirios"
EL TIEMPO
DE LOS LIRIOS
miércoles, 1 de abril de 2026
La isla de Giani Stuparich + poema CI de Dulce María Loynaz
La semana pasada tuvimos la
oportunidad de comentar La isla en el
club de lectura. Se adjunta una breve reseña de este interesante libro.
La isla de
Giani Stuparich (Trieste,1891- Roma,1961), autor de novelas, ensayos y textos
autobiográficos. Estudió en Praga y Florencia. Trabajó como profesor de 1921 a
1941. Acusado de pertenecer a la resistencia, en 1945 las SS lo internaron con
su madre y su esposa en un campo de concentración de San Sabba. Tras la 2ª
Guera Mundial prosiguió con su tarea literaria y periodística en La Stampa , Il Tempo, etc.
La presente edición publicada por Editorial Minúscula (Barcelona,
2019) y traducida por JÁ González Sainz consta de 119 páginas distribuidas en presentación de
Elvio Guagnini + 18 entradas sin numerar + posfacio de Claudio Magris.
Según obra en la contraportada:
Un hombre enfermo pide a su hijo
que abandone por unos días las montañas en las que pasa el verano y le
acompañe, quizá por última vez, a la isla adriática en la que nació. El
reencuentro en ese paisaje luminoso, teñido de recuerdos, resulta decisivo para
ambos.
Uno
descubrirá lo que significa dejar descendencia; el otro afrontará el sentido de
la pérdida. El estilo elegante y contenido de esta narración, publicada por
primera vez en 1942, la convierte a juicio de muchos en la obra maestra de
Giani Stuparich. La isla es, en palabras de Claudio Magris, «un relato
admirable de vida y de muerte, no conjurada sino mirada sin piedad cara a
cara».
POEMA CI
La
criatura de isla paréceme, no sé por qué,
una
criatura distinta.
Más
leve, más sutil, más sensitiva.
Si es
flor, no la sujeta la raíz;
si es
pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento;
si es
niño, juega a veces con un petrel, con una nube...
La
criatura de isla trasciende siempre al mar
que la
rodea y al que no la rodea.
Va al
mar, viene del mar y mares pequeñitos
se
amansan en su pecho,
duermen
a su calor como palomas.
Los
ríos de la isla son más ligeros que los otros ríos.
Las
piedras de la isla
parece
que van a salir volando...
Ella
es toda de aire y de agua fina.
Un
recuerdo de sal, de horizontes perdidos,
la
traspasa en cada ola,
y una
espuma de barco naufragado
le
ciñe la cintura, le estremece la yema de las alas...
Tierra
firme llamaban los antiguos
a todo
lo que no fuera isla.
La
isla es, pues, lo menos firme,
lo
menos tierra de la Tierra.
De Poemas sin nombre
Dulce María Loynaz
(La Habana, 1902-ídem, 1997)



