domingo, 13 de septiembre de 2026

Recordatorio para el encuentro del Club de lectura el jueves, 17 de septiembre

LAS VIUDAS DE LOS JUEVES

 

Las viudas de los jueves, novela coral escrita por Claudia Piñeiro (Buenos Aires, 1960) es un retrato psicológico y social del mundo acomodado occidental.

Detrás de las altas paredes perimetrales, más allá de los portones reforzados por barreras, se encuentra  Altos de la Cascada. Afuera, la ruta, la barriada popular de Santa María de los Tigrecitos, la autopista, la ciudad, el resto del mundo. En Altos de la Cascada viven familias que llevan un mismo estilo de vida y que quieren mantenerlo cueste lo que cueste. Allí, un grupo de amigos se reúne semanalmente lejos de las miradas de sus hijos, sus empleadas domésticas y sus esposas, quienes excluidas del encuentro varonil, se autodenominan, bromeando, las viudas de los jueves. Pero una noche la rutina se quiebra y ese hecho permite descubrir, en un país que se desmorona, el lado oscuro de una vida perfecta. El paraíso está a punto de estallar.

Las viudas de los jueves fue galardonada con el Premio Clarín de Novela 2005. Piñeiro es una voz merecidamente reconocida que, además de deleitarnos con buena literatura, contribuye a apoderar e internacionalizar el movimiento feminista argentino. …

Sus tramas no permiten la intolerancia y reflejan una realidad punznante, mordaz, que arrastra, que desgarra el alma con un estilo particular, osado, inconfundible -según se advierte en la contraportada.

 

       La edición  que hemos leído, publicada por Alfaguara  (Madrid, 2024) consta de 246 páginas distribuidas en 48 capítulos. Además de una dedicatoria: A Gabriel y a mis hijos.  va precedida de dos citas. Una de Terence Williams de El zoo de cristal “La época en que transcurre la acción es el lejano periodo en que la enorme clase media  de los Estados Unidos se matriculaba en una escuela de ciegos.” Y la otra de Manuel Puig extraída de Bajo un manto de estrellas. “Sin servidumbre no hay tragedia posible, sólo un sórdido drama burgués. Mientras lavas tu propia taza y vacías los ceniceros las pasiones pierden fuerza:”