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miércoles, 31 de agosto de 2016
lunes, 29 de agosto de 2016
Recordando a Jesús Górriz Lerga
El sábado 6 de
agosto falleció en Pamplona el poeta Jesús Górriz Lerga (1932-2016), a los 84
años.
Miembro
fundador de la revista Río Arga y de
Medialuna Ediciones, cordial y afablemente, era él quien nos
llamaba e invitaba a participar en aquellas veladas poéticas del Café Vienés. Asiduo a presentaciones y
encuentros literarios organizados por el Ateneo Navarro, escribió varios libros de poesía, entre los
cuales: Primera señal (1973) donde invoca los cuatro elementos: fuego, aire, agua
y tierra y marcan la estructura del poemario; La vidriera (1991) formada
por toda la gama de colores que irisan el arco; Memorial del gozo (1994) constituído por una colección de villancicos navideños; Sobre Así y todo (2001), acertadamente
señalaba Tomás Yerro, se da la antítesis entre realidad y deseo en el trasfondo
de muchos textos y en la sustancia misma de toda su poesía. Con La luz del
águila (2004) sobrevuela pueblos, ríos y valles de la geografía navarra; Otros títulos como Envido más y Orbitario -incluídos ambos junto a
los anteriores en su Obra poética (1950-2006) publicada en 2006 y donde se hallan recopilados sus poemas publicados
en Río Arga y Traslapuente, además de sonetos inéditos hasta entonces y otros textos como baladas
y canciones.
sábado, 30 de julio de 2016
Tres poemas de María de Beneyto
![]() |
María de Beneyto |
TIERRA VIVA
Con
gérmenes de vidas,
con
residuos,
con
fragmentos de muertes,
vivo.
He
nacido de un día
en que
el sol incendiaba
la clara
primavera.
Con las
lilas, las ramas,
con las
tiernas
bestezuelas
hinchadas de alegría.
De un
calor y de un limo.
De un
varón y una hembra.
Yo,
súbita alimaña de la luz.
Yo,
súbito pedazo de la tierra.
(Tierra
mágica, tierra interminable,
tierra
de signos, honda.
Tierra
nueva.)
Mixta yo
de raíces
y de
voces aéreas,
y de
resurrecciones,
y de
fieras, remotas
inocencias
telúricas...
Me afirmo vertical
en el
aire purísimo,
compacta
tolvanera
de la
tierra más áspera,
hoy que
trae la lluvia
sus
ángeles disueltos
para
podar extensas llamaradas.
Yo soy
del fresco mundo
recién
creado, tierra.
Tierra
con gozo y con orgullo.
Viva.
De "Tierra viva" 1956
María de Beneyto
AMIGO ÍNTIMO
Y, con
todo, ya veis, no tengo miedo.
Lo tuve,
sí, lo tuve cuando era
la luna
un círculo de luz helada,
el agua
una llamada irresistible,
los
árboles un grito monstruoso
de la
tierra, y mis manos un extraño
temblor.
Hoy no. Estoy libre, estoy atenta
a mis
propias pisadas, que no evitan
tropezar
con los huesos esparcidos
de la
desolación que me rodea.
Estoy
casi contenta de irme lejos,
acarreo
abundancias abusivas,
enseres
inservibles, semilleros
que
tienen que brotar por el camino...
El miedo
era un hermano muy pequeño
que
había que cuidar de que pudiera
caerse y
añadirse hasta volverse
un
pánico feroz, era una leve
suavísima
ternura, tan querida,
que
había que cubrir hasta asfixiarla
para que
no creciese más. (Su muerte
se
duerme aquí en la mía de algún modo).
No tengo
miedo, y por lograr ahora
la paz,
me voy sin él. (Dadle una tierra
benigna
a su cadáver, casi el mío).
Ya veis, por no tener, ya ni siquiera
tengo a
mi amor de siempre, al pobre miedo
que tan
fiel compañía dio a mi vida.
De
Casi un poco de nada 2000
María
de Beneyto
TÚ Y LAS LENTEJAS
Las
guisabas con mimo, las amabas,
porque
tenían que ponernos fuerza
en la
sangre. Su hierro lo querías
para así
apuntalarnos y que entonces
pudiéramos
erguir algo de vida.
Hasta
laurel llevabas, todo aroma,
a la
gran reunión, a la asamblea.
El
fuego, buen amigo de tus manos,
obediente
y pequeño, le embestía
a tu
otra amiga, su enemiga, el agua.
Era tu
guerra chica interminable
en el
frente que urdías con el rito
diario,
de enfrentar dos elementos
a
combatir furiosos por nosotros.
Era
aquella tu España diminuta.
Las
lentejas cocían tu esperanza,
nuestro
futuro tierno, nuestra historia.
Erguían
estatura al aire, daban
voracidad
de dientes, daban rabia
de
paladar y alegría de estar vivos.
Lentejas
con laurel y lo que hubiera.
Crecíamos.
El humo y el aroma
venían
de tus manos, hueso ahora,
madres
del hueso articulado mío.
De
Biografía breve del silencio 1975
María
de Beneyto
María Beneyto,
destacada representante de la poesía de la posguerra española, nació en
Valencia el 14 de mayo de 1925.
Sus poemarios de carácter social despuntaron bajo los títulos de Eva en el tiempo 1952, Criatura múltiple1953, Poemas de la ciudad 1953, Tierra
viva 1956, y Vida anterior 1962. Fue seleccionada en la antología de Leopoldo de Luis de
1965. Posteriormente
aparecieron El agua que rodea la isla en 1974
y Biografía breve del silencio 1975, tras los cuales permaneció sin publicar durante veinte
años, reapareciendo en el panorama literario con títulos como Nocturnidad y alevosía 1993, Hojas para algún día de
noviembre 1993, Para desconocer la primavera 1994, El mar, desde la playa 1999, Casi
un poco de nada 2000, y Eva en el laberinto en 2006.
Entre los
galardones obtenidos destacan: el Premio Boscán en 1953, accésit al Adonáis en 1955, Ciudad de Barcelona en 1956, Calvina
Tezaroli de Italia en 1956, Valencianas en 1992 y Nacional de
la Crítica en catalán 2003.
Falleció en su ciudad natal el 15 de marzo de 2011, a los 85 años.
viernes, 22 de julio de 2016
Fueron un tiempo de Charo Fuentes
En su prólogo “Palabras para un texto”,
Charo Fuentes nos recuerda que FUERON UN TIEMPO, título del poemario que presenta, es
un verso tomado del poema que
Rodrigo Caro (1573-1647) dedicó A
LAS RUINAS DE ITÁLICA.
La
meditación sobre el trinomio “ amor – tiempo –muerte “ ha atravesado la visión
vital del hombre y de la mujer a lo largo de toda la historia de la literatura.
El interés por el barroco radica en el cambio, la mudanza, el contraste,
características de las que
participan e interseccionan el ayer y el ahora junto al culto a la imagen y a la apariencia, el ascenso y
descenso social, la crisis económica y política, el exceso en cualquier orden,
la conciencia de la fugacidad de la vida.
La
decantación por el verso clásico y por las estancias que componen la canción A
las ruinas de la Itálica,
le han servido a la autora para rememorar la destrucción originada por el
tiempo, el amor y la muerte; que solamente se aproximan al poema original por
el sentimiento de pérdida, no por la grandeza de la expresión. Y de forma
explícita manifiesta : “ Ya se sabe que todo poema es ficción, aunque la línea
sutil que separe la realidad y la creación sea muy tenue, y más cuando el que
escribe evoca sueños, sentimientos o memorias que pueden ser producto de lo vivido,
pero también de lecturas, de imaginación o de recreaciones interiorizadas:”
El
poemario, dedicado a sus cinco hijos, se halla estructurado en tres partes : Del tiempo, Del Amor y De la Muerte.
Conforman la primera parte quince poemas
precedidos de un verso de Rodrigo Caro “de todo aquello quedan las
señales”. Se arranca con el
poema “Escribir”, seguido de “Tan arrogantes soplan” los fieros huracanes a los
que aludía Lope de Vega, “Que
habla del tiempo y su reloj de arena” acorde con una cita de Luis de Góngora,
“Homenaje al amor”-excelente poema que en tono paradójico busca la armonía en
esa lucha de contrarios-
Pero
la noche existe
porque
existe la luz y trae la muerte
pegada
en el envés la vida
y
es la mentira estela de verdad
Así
Tú y yo amantes deseamos
lo
indeseable: el muro
que
nos abre la
puerta
que
nos cierra la lucha
donde
reconciliar nuestro destino
“Si por ventura viereis”, así como el
anterior, ambos recordando en sus citas a San Juan de la Cruz, “Personal”, “El
ángel malo” “A la rosa” , “Retrato de muchacha” “De cómo Lisi se miró al espejo
.. “ “Naturaleza muerta “ “Tiempo
poético” “Sin parar un punto” “Nombrar” la realidad profunda de las cosas/
hálito evocativo/ que onda a onda se resiste. “Remedio” Formalmente en esta primera se ha decantado por el
verso libre o silvas combinando
endecasílabos y heptasílabos
A
la 2ª parte Del
amor sirven de apertura los
versos de la ya mencionada canción
de Rodrigo Caro:¡Oh fábula del tiempo!, representa / cuánta fue su grandeza y es
su estrago” Formada por
dieciséis composiciones , catorce de las cuales son sonetos. En “Juegos de mar
para un poema barroco” y “Carpe diem” los tercetos han sido sustituidos por
dísticos endecasilábicos.
A
la 3ª y última parte sirve de pórtico
“...todo desapareció. Cambió la suerte / voces alegres en el
silencio mudo” de Rodrigo
Caro.
Constituida
por diecisiete poemas dedicados a la memoria de Luis Rosales, Miguel Hernández,
Carmen Conde, Leopoldo de Luis, Ángel Urrutia, Jorge Guillén, Vicente
Aleixandre, “Maestros” como el profesor Aranguren, don Francisco Giner de los
Ríos, don Antonio Machado, don Francisco Ynduráin… Especialmente emotivos son
los dedicados a su padre, a su abuelo,
el que dedica a su madre en “El último verano” y ”Memoria de la rosa, “A
Juan Ruiz Torres, poeta” del grupo
Prometeo. “Al Dios azul y de la belleza
pidiéndole por Manoli”
Finalizando con el poema “¿Ubi sunt?” en memoria de los poetas de la
Ribera de Navarra: Arbolanche, Cortés, Malón de Chaide, José María Iribarren,
Víctor Arribas, Luis Gil Gómez…
Elipsis
en la sintaxis, ausencia de puntuación, paradojas, encabalgamientos son algunos
de los recursos estilísticos utilizados en este poemario. En resumen: todo un
ejemplo de sabiduría, coherencia y buen hacer poético esta selección reunida en
Fueron un tiempo ,
que mantiene el brío y la pulsión de otros libros anteriores, presentes en la
bibliografía de la autora como Uvas
torrenciales o Con un
papagayo verde.
NATURALEZA
MUERTA
“Ayer
se fue…”
-Franciso de
Quevedo-
Besos cortados del rosal en flor
y expuestos al expolio de los días
¿a dónde fue tu olor
y la frescura?
¿Qué boca se acercó, rozó tus labios
qué audacia de la mano te tocó
rosa de sangre y se rompió en tu espina?
Bellos tajados frutos
Ramos de manantiales hermanos
hojas secas
padres besos silvestres
mojadas frescas flores del estío
amigos
mis amigos
Trazos amarillentos
que aún diseccionados en la pared
repican la belleza
de lo que fue y no habita
Inasible era el vuelo e imposible
que reste aún
naturaleza muerta de lo desvanecido.
De Fueron un tiempo
Charo Fuentes
TIEMPO
POÉTICO
La poesía mudó de rumbo
se cambió de vestido. En su mutis
rodó el mundo de quien la escribía
inútilmente la ensoñó.
Del revés sin sentido le escribió notas redes.
Si tendía la red a la palabra
buscándola
salía ella de sombras
y extendía su encaje
y a través de sus versos
sus ojos eran y el sabor a mar
llenaba de palabras
las botellas perdidas.
Y cuando ella tocaba las palabras
prendiéndolas hilvanes
quedaban en la alfombra
del esplendor arcano de sus trajes
o un rastro cenizoso
de baladas ginebra
o polvo de sarmientos
o brasas encendidas.
Y aunque el ritmo se hubiera sosegado
con el tiempo
papeles
chispeando crispábanse
de humo rojo y de luz.
De
Fueron un tiempo
Charo Fuentes
EL
JUEGO
Aprender
del sentido del dolor
un lenguaje de gozo, no de pena.
Bailar con chispa el tango al son que
suena
saber tachar la huella del rencor.
Darse a luz a uno mismo en el amor
Apostar siempre por la vida plena
Besar con besos de pasión serena
Ser algo sabia a costa del error.
Y si alguna otra vez hombre potente
chocas conmigo y sufres, otro vaso
sea de humanidad la sed abierta.
Te aposentas cruzado en mi presente
mi fracaso te llama tu fracaso
tú desierto de mí, yo tu desierta.
De Fueron un tiempo
Charo Fuentes
MIGUEL
HERNÁNDEZ, POETA ESPAÑOL
“Llegó con tres heridas,
la
del amor,
la de la muerte,
la
de la vida.”
-Miguel Hernández-
La recta
final fue un reguero de cárceles:
Valencia,
Ocaña, Alicante
Muchas
voces amigas apelaron por mí,
fue mi
pena de muerte conmutada
por una
reclusión de 30 años.
Me
pidieron que renegara
de lo que
había escrito; así me ayudarían
lo que yo
había escrito era mi sangre
era mi
voz, mi vida hecha palabra.
Uno no
puede renunciar a lo que es.
La cárcel
minó mi salud, pero no mi alma
mi alma o
lo que sea.
Yo seguía
sintiendo ese viento del pueblo
derrotado
pero el
viento no es calma
basta una
leve
corriente
de aire para levantarlo
Yo era
libre para seguir pensando
para
seguir muriendo
no me iba
a desdecir.
De Fueron
un tiempo
Charo Fuentes
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