jueves, 29 de octubre de 2015

Capricho 1: Francisco Goya y Lucientes. Pintor

            

CAPRICHO 1


FRANCISCO GOYA Y LUCIENTES. PINTOR


Un sueño de mujer en sangre ardida
que el hombre desbordó, callando luego.
Torrente y vendaval de nube y fuego
que en vientre reposó, pequeña vida.

Parido fuiste en gloria y no hubo herida.
Robusta llama azul, dorado espliego
que el campo iluminó para el labriego
y dio a la corte exacta y fiel medida.

Ni Sancho ni Quijote, fuiste Goya
profeta que pintó verdad desnuda
sacándola del alma hasta la mano.

El arte en tu verdad se da y se apoya
y así quedas entero con luz cruda
pues fuiste aragonés y de secano.







Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006

jueves, 22 de octubre de 2015

Capricho 25: Se quebró el cántaro



 

CAPRICHO 25



SE QUEBRÓ EL CÁNTARO

Una mujer, irritada, porque su hijo ha hecho pedazos un cántaro cuyos despojos están en primer término, le pega a éste una zurra con el zapato.
El hijo es travieso y la madre colérica.
¿Cuál es peor?


Está quebrado el cántaro y sin ira
tirado en tierra está de donde vino.
Ingenua distracción o desatino
tuvo culpa de verse cual se mira.

Pobre niño, asustado, no respira
mientras madre castiga barro y vino
sin saber que las cuentas del destino
se pagan, se recogen y se tiran.

De tierra y agua el fuego nos dio vida
y así vivimos mereciendo ampara
sin otra obligación que la sonrisa.

Si el cántaro se rompe, no es medida
dar golpes de locura y sin reparo
herir a un niño y espantar la risa.




Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006



jueves, 15 de octubre de 2015

Capricho 61: Volaverunt

 

 

CAPRICHO 61


VOLAVERUNT

Una mujer con los brazos en cruz que sostiene su mantilla y con alas de mariposa sobre su cabeza, en pie sobre tres figuras que la llevan por los aires.
La Duquesa de Alba. Tres toreros la levantan de cascos.



Perder el juicio, si es de amor, no importa.
El hombre tiene entonces sueños y alas.
Nadie ha dicho que cumbres sean malas
y aire libre ilusiona y reconforta.

Quien vuela es libre y ataduras corta,
redime el pensamiento y pide galas
y a fuerza de caprichos y de cábalas,
el riesgo busca y nada ya le importa.

Que el fuego está encendido y mientras dura,
amor se eleva en sueño y fantasía,
que el hombre es pájaro que vuelo pide.

Si amor en vuelos pierde su cordura,
no le encierres en jaula, moriría
y es amor quien orienta y quien decide.



Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006

martes, 6 de octubre de 2015

Capricho 10: El amor y la muerte

 


CAPRICHO 10


EL AMOR Y LA MUERTE

Una mujer apoyada en un derruido muro, sostiene entre sus
brazos a un hombre que agoniza.
En el suelo un sombrero y una espada.



Si vas por el camino, compañero,
no olvides que los árboles son vivos
manantiales de amor, que son altivos
caballeros que pagan sin dinero.

Si miras la amapola o el romero,
el río azul o el gris de los olivos,
recuerda son amores para vivos
y no eres tú ni solo ni primero.

Si vas por el camino has de tener
piedad y compasión de quien padece,
pues manto el cielo da y duelo el río.

Y así de amor y muerte has de aprender
que el hombre encuentra muro y si fenece
sombrero deja, espada y señorío.

Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006



miércoles, 30 de septiembre de 2015

Capricho 77: Unos a otros

                                                                


CAPRICHO 77



UNOS A OTROS

Dos viejos decrépitos montados en otros dos, pican -a guisa de toro- un cesto con dos astas que lleva un hombre sobre su cabeza y espalda.
Aún siendo los hombres unos carcamales se torean unos a otros.


El tiempo ha consumado tu carrera

y ahora sueñas un toro de cartón,
pues no puede tu viejo corazón
revivir en tu sangre primavera.

¿Por qué picas engaños y quimera
si te queda en el juego la ilusión?
Redime el tiempo y gana la razón,
perdida juventud, pasión torera.

Caprichos no se ganan, ni mentiras
se venden ni torean en la plaza.
El toro muere o mata a quien le acosa,

en juegos de verdades. Si le miras,
toréale de frente en fuerza y raza
que aún te queda un alma pudorosa.


Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Capricho 44: Hilan delgado



CAPRICHO 44


HILAN DELGADO



Una vieja sentada hilando; a su derecha otra que le ayuda. Enfrente una tercera con una escoba en la mano.
En segundo término, colgados del techo, una porción de niños.
Hilan delgado y la trama que urden ni el diablo la podrá deshacer.




De espaldas a la muerte va tejiendo
el hombre su comedia y su destino.
Dibujo y trama en oro, seda o lino
las artes de los años van urdiendo.

El sueño, fantasía va poniendo.
Razón, quitar procura desatino.
Dolor, anuda trama. Así el camino,
tejido paso a paso, va creciendo.

Mantiene ritmo y golpe la esperanza.
Memoria en el recuerdo se convida.
Amor se alegra en el amor logrado.

Y al fin de la jornada, sólo alcanza
a saber que la trama ya está urdida
y no hay mano que suelte lo entramado.




Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006


 

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Capricho 52: Lo que puede un sastre

                                                       


 CAPRICHO 52


LO QUE PUEDE UN SASTRE


Colocada en las ramas de un árbol una sábana desplegada, ante la cual, por tener forma de imagen, se arrodilla con fervor una multitud de gentes.
La superstición hace que todo pueblo se prosterne y adore un tronco cualquiera.


Desde dentro las cosas son y nacen:
el árbol, la pasión, el pensamiento.
No se sabe, desnudas como el viento,
si complican la vida o satisfacen.

El hombre las posee y tanto placen
que busca complacencia en su argumento,
cambiando condición y dando acento
según instinto pide o modas hacen.

Y así con fingimientos pasa y vive
mirando desde fuera y no sabiendo
si es alma o vestimenta que posee.

Y al punto de juzgarlas no concibe
que el pobre corazón le fue mintiendo
con falsos argumentos que no cree.

Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006