lunes, 30 de mayo de 2016

Una mirada al Romancero





 

Los primeros romances eran fragmentos procedentes de los antiguos cantares de gesta recordados por el pueblo en un tiempo en que los viejos poemas épicos habían dejado de recitarse. Estos fragmentos aislados fueron imitados por los juglares y  así dieron lugar a lo largo del siglo XIV y XV al Romancero Viejo.

De tradición oral y anónimos, utilizaron el octosílabo con rima asonante en los versos pares y libre en los impares.

Lo que caracterizaba a los romances era la sobriedad de estilo, la esencialidad, espontaneidad e  intuición.


Los romances juglarescos de mayor ampitud y ritmo más lento y pausado que los tradicionales, presentaban mayor riqueza y variedad de asuntos y temas.


Están los romances históricos relacionados con los hechos acaecidos y  la épica nacional, refieren el conflicto entre rey - vasallo , caída en desgracia de los reyes . Como ejemplo de los que pertenecen a este grupo: Los siete infantes de Lara, los relacionados con Bernardo del Carpio, Fernán González, El cerco de Zamora o los del Romancero del Cid .
Romances fronterizos y moriscos  por alusión al puro acontecer histórico en zonas de conquista, generalmente alrededor del reino de Granada , como Abenámar y Ay de mi Alhama .

Romances de ciclo carolingio o francés pertenecen a una tradición europea. Los más conocidos se refieren a Roncesvalles, Roldán, Gaiferos.

Romances novelescos de influencia francesa  como Blanca niña, De la hija del rey de Francia, De la rosa fresca, La infantina encantada.


En el siglo XVI alcanzaron su mayor difusión gracias a la imprenta. Fueron recopilados en Cancioneros de romances o Romanceros. No habían perdido el carácter de poesía oral y eran cantados y recitados en calles y talleres, igual que en salones cortesanos.

Posteriormente Lope de Vega, Cervantes, Góngora, Quevedo, María de Zayas, utilizaron los romances con variedad de temas y motivos : moriscos, pastoriles, históricos, mitológicos, religiosos, burlescos. Menos sobrios y más retoricos que los viejos romances utilizaban en su composición más artificio y recursos estilísticos.

Olvidados en el siglo XVIII, fueron retomados y cultivados por los escritores del Romanticismo , siendo desde entonces no sólo objeto de inspiración sino de estudio sobre su origen y evolución por parte de eruditos y filólogos.



Este romance del prisionero queda inscrito dentro del Romancero Viejo, de tipo juglaresco y lírico.
Podemos encontrarlo en otras versiones y  variantes.
En primer lugar  presenta la estación en  la que se lamenta el prisionero. Contrasta la soledad del mismo con las alusiones a la primavera que el recluso no puede gozar. Queda en resalte la soledad y el aislamiento frente a la viveza y esplendor del mes de mayo.


ROMANCE DEL PRISIONERO
Que por mayo era por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuando es de día
ni cuando las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba al albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.
                                                 Anónimo  ¿siglo XV?


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