jueves, 5 de noviembre de 2015

Capricho 50: Los Chinchillas

                                                           


CAPRICHO 50


LOS CHINCHILLAS


Dos seres humanos momificados, con sus bocas abiertas, vestidos con heráldicos trajes y espada ceñida, tienen adosados sobre sus orejas gruesos candados.
El uno en pie y el otro, echado en tierra, lleva un rosario en su mano derecha.
El que no oye nada, ni sabe nada, ni hace nada pertenece a la numerosa familia de los Chinchillas que nunca han servido para nada.



Sólo el hombre decide su existencia.
Ni el árbol ni la fuente ni la rosa.
Sólo el hombre con su mente poderosa
conoce y vive el árbol de la ciencia.

Si por holgarse, necio, en su excelencia
apaga luz y en sinrazón reposa,
ni sirve ni se emplea y es ociosa
esa vida que gasta su experiencia.

Secar la fuente y añorar el río
es necia idea, absurda fantasía.
Rezar pensando en babia, mero rito.

Escucha, aprende, haz algo. Que ese frío
no pasme el alma y momia que sufría
en ángel resucite y rompa el mito.


Perteneciente al libro Risa y ternura de unos papeles (Reflexiones a los Caprichos y aguafuertes de Goya) de Damián Iribarren
Edición: María Socorro Latasa Miranda
Sahats, 2006





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